Sobre deseos y regalos

En la lista del curro encontré esto, un estudiante de psicología defendiendola razón de que Linux no acaba de triunfar es que… es gratis. Dejándo a un lado la razónq que pueda tener, escribe:

The above story illustrates a basic human nature. We don’t value things we can get easily. Yet we’d climb mountains, cross rivers and travel across deserts just to reach something we can’t easily get our hands on.

Y mi pregunta es, como siempre, ¿por qué? ¿Qué es lo que hace que seamos tan desconfiados? Esta claro que la experiencia tiene algo que ver, en la sociedad en que vivimos siempre hay miles dispuestos a timar, engañar y pisotear al de al lado, pero ¿de verdad somos así en valor absoluto o es influencia de tantos años de “evolución” en lo que a sociedad se refiere?

Somos en parte (o todo, esa discusión para otro día) animales, y pero los animales más que desconfiados son cautos, que no es lo mismo, aunque a veces generen formas de actuar similares. La cosa es que me vino a la cabeza, siendo yo pequeña, una conversación, no me acuerdo a santo de qué, en la que mi padre me hablaba sobre los regalos. Ya fuera de lo de ser agradecida y tal, me intentaba explicar que hay gente a la que no le gustan los regalos. y ese concepto no entraba en mi, por entonces, cuadriculada cabecita.

También es cierto que yo soy un poco demasiado Disney, que mi sentido de la obligación es también un poco demasiado difuso y que soy capaz de, por ejemplo, estar encantada donde sea que esté y, al mismo tiempo, querer estar en cualquier otro lugar; es decir, de querer por igual lo que tengo y lo que no. Pero aún hoy, cada vez que recuerdo alguna vez que alguien me ha rechazado un regalo (lo mismo se aplica con la ayuda) me quedo un poco descuadrada.

La cosa es que mi padre me contaba algo como que la gente se siente obligada con los regalos, en deuda con la otra persona. Con el tiempo aprendí que en parte era cierto, no todo lo que llamamos regalos lo son realmente, existe una algo que llaman “cumplir” y otra que se llama “interés”.

Y aún así, los regalos que vienen de gente conocida, que sabes que son regalos (en todo el significado de la palabra) hacen que alguna gente se sienta incómoda. Quizás estén tan mezclados los conceptos de ambos tipos de regalo que no puedan evitar sentirse mal, y en tal caso si podría echarle toda la culpa a la sociedad.

Y sin embargo, he conocido gente a la que de verdad no le gustan los regalos y antes muertos que consentir que le echen un cable. ¿Será por aquello de sentirse absolutamente independiente y que no te influya en nada lo que hacen los demás? Pero somos seres sociables, las propias relaciones entre personas hacen que dependan en una medida u otra del resto. Aunque eso lleva a formar sociedades, y vuelta a empezar.

Ay, qué jaleo, vaya maraña de cosas, no me lo tengáis en cuenta que resulta que hoy, por fin, me he puesto a estudiar :P

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