Como hermanos

Nunca he conocido hermanos que se llevaran peor que nosotros. Todo el mundo dice eso, pero en mi caso creo sinceramente que no es tan tópico. He ido a unos siete colegios desde parbularios hasta COU, en tres ciudades distintas y vivido en unas 10 casas distintas en ese tiempo, y de verdad que no he conocido a nadie que se llevara tan mal como nosotros.

Todo el mundo decía “la princesita entre tantos niños”, nada más lejos de la realidad: por ser chica, exluída de los juegos, por ser hermana, ni el más mínimo miramiento o consideración que se suele tener con las niñas. Y aunque yo siempre he sido más dócil, al ir creciendo mis hermanos y dejándose de tonterías, yo me iba hartando, remarcando la distancia de la niñez, cada uno a lo suyo y ni me mires. Llevabamos el “donde hay confianza da asco” hasta los límites, el hecho decompartir la sangre nos daba derecho a machacarnos mutuamente y mis pobres padres se dejaban la juventud y la salud intentando que conviviéramos entre nosotros sin matarnos.

Y es ahora, en mi segunda casa “independiente”, tras un año en el que sólo estuve en casa dos meses, que me doy cuenta de lo que significa esta expresión. Siempre me pareció una expresión asquerosa; el cariño hay que ganárselo, no darlo por supuesto por cuestiones de sangre, pensaba. Y sin embargo, es ahora cuando me doy cuenta que no es tanto la sangre sino la convivencia. Es ahora cuando no puedo evitar sorprenderme cuando mis hermanos me preguntan, no sólo si estoy bien, sino cómo me va la vida, qué cosas me pasan. Y no puedo evitar arquear todavía las cejas al ver su indiganción cuando, al preguntarme ellos, dubitativa al principio les lloro alguna de mis tonterías. Es ahora, cuando alguna vez me atrapa el sentimiento de que no me queda nada, que me siento arropada, no acompañada o sostenida como con los amigos, simplemente segura y más tranquila.

Al parecer es todo cuestión de conceptos. Tus hermanos serán siempre tus hermanos, y a pesar de las peleas, desavenencias o lo que sea, el tiempo que todo lo arregla no hará que eso cambie. Y aunque al recordar algunas cosas siempre van a escocer, el tiempo pasa, todo pertenece al pasado, y mientras el mundo cambia y se derrumba, tu familia será siempre tu familia.

Para mucha gente esto es algo “de cajón”, pero para mí es totalmente nuevo.

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