Lunitari

Salí de la ducha y me fui a mi cuarto. Me puse el vestido rojo y rellené el bolso con todo lo que necesito para mañana. Fui al salón a recoger las llaves, le di las buenas noches a mi compañero de piso y salí a la calle. Caminaba por los soportales, pensando perezosamente en lo poco que me apetecía rodear la glorieta para cruzar, así que decidí atravesar la avenida por mitad, que además enfrente aún no hay pisos hasta la segunda manzana y sopla más el aire.

Y entonces la vi. Una Luna aún grande y baja (siempre parece mayor cuando está baja, o menor en mitad del cielo). Estaba allí, a pocos metros del horizonte, en mitad de un cielo oscuro aún sin estrellas, o por lo menos sin aquellas capaces de brillar más que las luces de ciudad. Un cuarto creciente teñido en carmesí, reflejando no sé el qué, pero quise creer que mi vestido. No podía pensar que era todo culpa de la contaminación, a fin de cuentas era una “D” brillante y bonita, llena de sangre y vida, una “D” que no es eterna, pero con la que deletreas Destiny, Death, Dream, Destruction, Desire, Despair y Delirium.

Una auténtica lástima no tener cámara.

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2 comentarios so far »

  1. 1

    Zifra said,

    No era culpa de la contaminación. Era una preciosa luna roja de agosto. Yo la ví ayer en Cádiz

  2. 2

    liryel said,

    Me alegra un montón que fuese “pata negra”, era para quedarse embobado ^_^


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