Londres

Era la segunda vez que bajaba a Londres antes de que oscureciera. Al caminar por Liverpool St y levantar la vista me di cuenta de que lo azul que tambien aquí puede ser el cielo. Era un día esplendido y no tan frío como esperaba en Noviembre, con esa claridad tan bonita que da la luz oblicua, y no puede reprimir una sonrisa.

“Me encanta Londres. Estoy solo de visita, pero dentro de poco vivire aqui, ire a trabajar en metro y estas calles seran mi diario. Algun dia volvere a levantar la vista y me maravillare de estar aqui, de hacer de esta ciudad mi hogar. Todo el mundo me ha repetido que Londres es demasiado grande, impersonal y vacía. Pero para mi Londres es vida. Un dia pensare en hoy, en cuando todo era solo deseo y voluntad. Me acordare de la forma en que la luz no desmerece al reflejarse calida y dorada en los edificios de cemento y cristal. Y sonreire como ahora, desbordandome por dentro.”

Hoy ha sido ese dia.

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For you were root

Dije que iba a escribir, y la inspiracion me iba y me venia, se me borro el post y fui incapaz de reescribirlo. Asi que lo mejor afronto el tema simple y llanamente.

Félix.

Tres meses han pasado. “Había estado aquí antes, pero nunca pensé en venir por un amigo” le dije a María, demostrando así mi torpeza al tratar estos temas. Pero cada uno afronta las cosas según su forma y manera. Hasta ese momento siempre había ido al tanatorio por gente mayor. Duele, y los echas de menos, pero no sé, es ley de vida. Pensaba que afrontaba las cosas de forma un poco demasiado fría. Tanto esto, como las gente que vas dejando atrás según pasan los años, las añoranzas en general. Y sin embargo, me he sorprendido echándote de menos como a nadie en mi vida.

Hace tres meses lo llevé bastante bien. Me pillaba en mitad de ese torbellino de cambios del que llevábamos un mes hablado, soñando y planeando con tanta gente. Pero pasado todo eso, te sigo sintiendo muy dentro. Y volver me lo ha confirmado. Me han tocado días de sol, de luz, de amigos. Ahora que sé que me voy, Sevilla, a la que tanto criticábamos, se ve distinta. Pero ya nunca volverá a ser la misma. Te sigue enamorando, pero ya no es la cuidad de este verano, la que tu me enseñaste estos dos meses. Sevilla es extraña sin ti.

¿Cómo puede ser? Apenas te había recuperado, apenas se sumaban dos meses a ese tiempo agotado, cuando dejaste de sonreírme. Y sin embargo ahora tengo en mis manos algo de aquellos días. “Bow before me”. En aquel entonces aún no sabía lo grande que eras, pero desde luego que lo mínimo era quitarse el sombrero.

Y ¿quien soy yo para escribir estas cosas? Siempre decías que mi blog sólo estaba lleno de tonterías, y es cierto, no soy nadie. ¿Y tan tarde? No lo sé, simplemente sigues increíblemente presente en mí. Sólo se que un buen día, de pronto, volviste a aparecer y quisiste que volviera a ser de colores. Lo tomaste como una responsabilidad propia, con esa forma tan tuya, la palabra exacta, el momento justo, sin desalentarte ante la falta de respuesta, ni insistir demasiado.

En esos dos meses me ofreciste una amistad tan llana como poca gente es capaz de compartir. Me he sorprendido más de una vez, a lo largo de estos tres meses, en el tren camino de Reading deseando contarte alguna de mis chorradas, imaginándome la conversación en gtalk e intentando preveer, como hacía antes, lo que ibas a responderme.

En esos dos meses me enseñaste a sentirme otra vez bien conmigo misma. Tanta obsesión por intentar mejorar y buscar y confiar en opiniones ajenas, y tuviste que llegar tú para ayudarme a entender que estaba bien como estaba. Que muchas cosas de mi misma dejadas al borde del camino en mi afán por mejorar eran buenas, que debía recuperarlas, y deshacerme también de otras aprendidas.

Realmente fue uno de esos extraños cruces de muchos caminos el que volvieras a aparecer en mi vida. Y aunque en aquél momento, más que camino se me hacía (¡que tonta era!) un zarzal intransitable, mereció la pena por llegar hasta ese cruce en el que tú esperabas con la mano tendida.

Me cambiaste en tantas cosas y de tal manera, me ayudaste a entender la vida como realmente quiero que sea, que es imposible no tenerte presente, no sentirte conmigo. Formas parte de mí y todos los que te conocimos, de esa parte de nosotros que creció a tu calor, en todo aquello que fuimos gracias a ti y en lo que nos ayudaste a ser las personas que somos.

Es imposible olvidarte.

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Despertando

Más de un año ha pasado desde mi último post. Pensé iba a volver a escribir, pero no, no era momento. ¿Lo será ahora?

La cuestión es que el blog anterior a este lo cerré diciendo “Y entonces empezó todo otra vez desde el principio, inalterado e inalterable… un ciclo que se repetía si fin. La Historia Interminable.” Nada mas cierto. Podría hacer mil referencias a post que escribí hace mucho y podrian haber sido de ayer. Aunque ahora hay un matíz distinto. Ahora parece que por fin he aprendido. O por lo menos, asimilado.

Y me parece tan increíble… porque ya entonces veía todas las cosas que ahora sé, o por lo menos que forman parte de mí, pero estaban como al otro lado de un cristal. No llegaban a calarme. Tenía puesto un impermeable que me hacia desperdiciar tantas experiencias; y quizas si este verano hubiera sido distinto an lo llevaría.

Supongo que los últimos meses han conseguido arrancarmelo por fin. No es que haya sido con gusto, pero como le escribía a un amigo hace poco, he de agradecer hasta las desdichas. No voy a pedir otro plato, pero puestos a tragar malas experiencias, por lo menos sacarles jugo, una leccion para saber afrontar la siguiente.

Y esta vez, no solo para preparar la siguiente, no. Esta vez le saqué mucho más. Le saqué recuperar a alguien muy especial, le saqué una nueva vision de mi familia, le saqué el empujón necesario para hacer lo que siempre he querido… Le saqué volver a ser libre para soñar, para sentir mi corazón desbordarse, para aprender por fin de los últimos tres años de mi vida. Le saqué un sentimiento de final irremediable, de oportunidades perdidas para siempre, que me hizo darme cuenta de que tengo el mundo entero para mí, y toda una vida.

Y tambien empecé a rescatar todo lo bueno que dejé en el camino. Y a darme cuenta de que, en un Reino muy lejano, despierta la Princesa.

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¿Hola?


¿Hola?

¿Hay alguien ahí?

<tos> <tos> <tos> Qué de polvo….

Hola. Me había perdido…. pero ya estoy aquí :)

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La verdad

Porque nada tiene que ser cierto para siempre. Sólo el tiempo suficiente, ésa es la verdad.

La verdad
Terry Prattchet

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El perfume

Ni sé ya porqué me enfadé. Supongo que fue un desconsiderado, para variar. Salí por la puerta y me fui mientras él me llamaba desde el portal. Estaba descalzo y no podía salir y yo estaba segura de si eso me alegraba o no. Pero al día siguiente, creo que fue al día siguiente, volvimos a quedar.

Yo iba un poco de uñas, la experiencia anterior me había demostrado que nadie valora los esfuerzos por no enfadarse, más bien se acostumbran que tu siempre te amoldas. Fui a su casa y le miré con cara de medio malas pulgas. No es para nada mi caracter, yo solo quería que me abrazara, pero ya no estaba dispuesta a consentir, no que me trataran mal, no;  que no me trataran bien.

Y entonces él me dijo que tenía un regalo para mí. Llevaba todo el día en clase, ¿cuándo lo había comprado? No recuerdo si me pidió que cerrara los ojos, pero me dio una cajita y la abrí. Era un perfume. Aunque me encantan todos los regalos, uno de los “clásicos” de un él para una ella, alguna vez, me hacen sentir super mimada. Lo miré sin entender y me dijo que sabía que lo pasaba muy mal cuando nos enfadábamos. Y el no quería que lo pasara mal.

Y entonces me di cuenta de que había sido una tonta, que él había metido la pata, pero que yo no tendría que haberme cogido aquel rebote. Y encima él estaba más preocupado por como me sentía, que por hacerme entender que yo había metido la pata también. Por supuesto, no le hizo ninguna falta explicarmelo. Me sentí realemente mal y me disculpé. Y le besé. Y si no lloré, casi seguro que estaba al borde. No es que nunca me volviera a enfadar, que soy humana; pero ni la mayor de las broncas, ni hablar durante días enteros habrían conseguido que estuviera más arrepentida. Ni se hubiera quedado de esa forma en mi memoria.

No llegamos al año, y con el tiempo, me quedó bien claro que tendríamos que haber durado mucho menos. Pero el anterior había sido mi primer gran amor, y yo no sabía que me podía gustar alguien sin estar perdidamente enamorada. Sin embargo, casi nadie es capaz de hacer un regalo así, y por supesto no hablo del perfume.

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Por un mundo mejor

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