Era la segunda vez que bajaba a Londres antes de que oscureciera. Al caminar por Liverpool St y levantar la vista me di cuenta de que lo azul que tambien aquí puede ser el cielo. Era un día esplendido y no tan frío como esperaba en Noviembre, con esa claridad tan bonita que da la luz oblicua, y no puede reprimir una sonrisa.
“Me encanta Londres. Estoy solo de visita, pero dentro de poco vivire aqui, ire a trabajar en metro y estas calles seran mi diario. Algun dia volvere a levantar la vista y me maravillare de estar aqui, de hacer de esta ciudad mi hogar. Todo el mundo me ha repetido que Londres es demasiado grande, impersonal y vacía. Pero para mi Londres es vida. Un dia pensare en hoy, en cuando todo era solo deseo y voluntad. Me acordare de la forma en que la luz no desmerece al reflejarse calida y dorada en los edificios de cemento y cristal. Y sonreire como ahora, desbordandome por dentro.”
Hoy ha sido ese dia.

Anthony Diaz escribió,
15 febrero 2012 @ 11:37 pm
Vaya! lo importante que es encontrar un lugar en el mundo donde sentirse fiel a sí mismo, coherente con la vida con sus sueños y con las propias utopías. Lo mío son las pequeñas ciudades, con brisas tibias y amorosas…